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😴 La desgracia de los manitas

·251 palabras·2 mins

⚠ Advertencia: el siguiente relato forma parte de mi diario de sueños.

Aquel día fui a casa de mis padres a hacerles una visita. Al entrar, me encontré con que estaban en plena reforma. Un albañil estaba colocando una agarradera en la pared, junto a la puerta de entrada, mientras le gritaba a mi padre:

«¡No la use hasta dentro de unos días si no quiere que se rompa!»

Conociendo a mi padre, no creo que le hiciera mucho caso.

Cuando los albañiles terminaron su faena, recogieron y se marcharon.

El aparcamiento de alrededor del piso estaba completamente desierto, algo habitual en aquella época del año. Mientras uno de los albañiles se dirigía al camión de gran tonelaje en el que se desplazaban, el vehículo perdió el freno y comenzó a rodar hacia él. Aunque no había una pendiente demasiado pronunciada, poco pudo hacer: cargado hasta las cejas y sin tiempo para reaccionar, el camión lo aplastó ante la mirada atónita de sus compañeros.

De inmediato, los otros albañiles soltaron sus herramientas y corrieron hacia la cabina para intentar detener el vehículo, comprobar si su compañero seguía con vida y evitar una tragedia mayor. No tuvieron suerte. El camión continuó avanzando sin control hasta estrellarse contra un edificio. La carga, altamente inflamable, explotó por los aires.

Me pregunto por qué se desplazaban con semejante armatoste. Quizá estaban pluriempleados y alternaban las reformas con el transporte de mercancías. Pero bueno, dejaremos ese misterio para otro sueño.

🖼️ The Dream. 1912. F. Brossler.

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